Manos de luz y de viento, que no se pueden tocar,
hechas para acompañar en el lienzo del momento.
Manos de odontóloga que lucen con un trabajo perfecto,
curan con arte y afecto y con paciencia y amor.
No tienen piel ni silueta, pero te saben guiar,
tejiendo versos al mar con alma de gran poeta.
Líneas que crean mundos, dedos de trazo invisible,
hacen que todo sea posible en silencios profundos.
Buscan calmar tu desvelo, dibujan puentes de calma,
rozan de lejos tu alma y te sostienen el cielo.
Manos de luz y de viento, que no se pueden tocar,
hechas para acompañar en el lienzo del momento.
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